Hotel Casa Socotor, hospitalidad a espuertas

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Carlos Arrudi lleva la hostelería en los genes y eso se nota en cada detalle de su trato con los clientes que visitan Casa Socotor, el pequeño hotel que alberga su palacete familiar del S.XVI en pleno corazón de los pirineos. Sallent de Gállego es probablemente uno de los centros neurálgicos de la vida en torno a la montaña que se desarrolla en el Valle de Tena, con Formigal y su oferta de esquí como punta de lanza de una zona de economía floreciente gracias a la apuesta del Gobierno de Aragón, bajo la figura de Aramon, por modernizar y conectar esta zona del pirineo con la meseta de la forma más cómoda y eficaz posible.

Panticosa, su estación de esquí y su afamado balneario también quedan a una cómoda distancia del centro de Sallent. En pleno corazón de este auténtico pueblo de montaña y en uno de los edificios más antiguos de los que se tiene constancia se encuentra el coqueto hotel Casa Socotor, un negocio de hostelería familiar en el que es posible sentirse como en casa gracias a la afabilidad de sus dueños, la familia Arrudi, y a la cocina tradicional que desarrollan en su restaurante, uno de los puntos calientes del valle ideal para el próximo puente del día del Padre o una Semana Santa para disfrutar de la nieve.

Carlos Arrudi heredó el singular edificio de su padre, el cual hizo lo propio de su abuelo, y la historia se remonta sucesivamente hasta los primeros documentos escritos de los que hay constancia que obran en poder de la familia. La fachada del edificio cuenta la relación que los pueblos aragoneses tenían con Francia, con una estructura de puerta neoclásica, y aunque la construcción es del S.XVI, el primer escrito que le hace referencia data de 1216, cuando el papa Inocencio III registra todas las posesiones del monasterio-hospital de Santa Cristina de Somport, pues una de las 12 casas era el “hospitale de cabana de Secotor” (en lengua romance).

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Casa Socotor mantiene hoy todo el encanto que los siglos de leyenda le otorgan, y el culto por las antigüedades se observa en cada detalle, desde el precioso zaguán de la entrada que hace las veces de recepción, el reloj francés que marca las horas en el pequeño comedor o la alacena de 1827 que preside la zona de lectura del primer piso. El hotel lo conforman 8 habitaciones ambientadas armónicamente a caballo entre el pasado y el presente más colorista, de la mano de las obras del artista de la familia, Miguel Ángel Arrudi, y todas están dotadas de duchas con hidromasaje para fomentar el descanso tras la jornada alpina.

El éxito pausado

Cuando Carlos Arrudi abrió las puertas de su establecimiento en 1998 el pequeño comedor del hotel estaba pensado para dar un servicio complementario a aquellos huéspedes que no quisieran salir fuera, pues su formación culinaria ha sido bastante autodidacta desde sus inicios formativos con la familia Arriel y tras diversas estancias en afamados comedores de Donosti.  Su inquietud creativa en la cocina pronto llevo sin embargo a que el boca a boca se difundiera como la pólvora, y su establecimiento ha sido desde entonces uno de los fijos para las cenas y comidas de los incondicionales del valle.

No en vano, en 2002 fue el primer restaurante de Aragón en conseguir  la Q de calidad certificada que otorga el Ministerio de  Economía y Hacienda, siendo galardonado con la placa al mérito turístico por parte del Gobierno al año siguiente. El proyecto de ampliación del comedor a un local independiente lleva rondando la mente de Carlos desde entonces, pero la maldita crisis y el periodo formativo de sus hijos siempre lo ha aplazado. La fama de sus pescados y elaboraciones con caza no es casual, y aunque la carta cambia por temporada según manda el mercado, la calidad del producto y la combinación entre innovación y tradición es su máxima, con la recuperación de antiguas recetas de cocina local del valle como gran mérito.

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El día a día de Casa Socotor mantiene el tempo y el sabor de los viajes de otra época, con un trato cercano y campechano que dota de autenticidad a cada momento disfrutado en sus estancias. Los croissants artesanos que cada mañana prepara el propio chef para el desayuno, la charla distendida en cada rato muerto, el guarda esquís de estética ochentera o la pequeña terraza exterior perfecta para las tardes de verano se mezclan con unas habitaciones cómodas en las que no hay grandes lujos pero en las que se valora el descanso por encima de todo, como lo demuestran sus camas King Size.

No hay más secreto que la preocupación constante por su clientela y una propuesta cargada de sinceridad para entender el cariño que todos los que visitan Casa Socotor desarrollan hacia sus dueños y hacia el concepto que representan. Cada uno tendrá su habitación favorita y su plato predilecto, pero todos coinciden en que Carlos Arrudi debe encargarse de que este legado no se pierda cuando a el le fallen las fuerzas.

Hotel Casa Socotor, c/ Vico, 9. 22640, Sallent de Gállego, Huesca.

Tlf:974.488.057; www.casasocotor.es

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