El Cocido de Casa Carola, institución capitalina

El cocido madrileño tiene una horda de seguidores capaces de pasarse 4 días sin comer para disfrutar sin restricciones de uno de los platos más castizos y contundentes que existen, y esos fanáticos tienen en Casa Carola una “meca” de peregrinaje donde desde hace ya 15 años prima la sencillez y el buen comer. Con una carta compuesta por un menú único en el que el tradicional Cocido Madrileño en tres vuelcos es el rey y del que se deriva una pequeña carta de tapas para los servicios de cena en fin de semana, los 15 años que Carola Navarro y Jaime Rivero llevan sirviendo este costumbrista y castizo plato han pasado volando, dejando poco a poco paso a la siguiente generación para insuflar nuevos aires a un negocio en el que poco se puede tocar.

En estos tres lustros las estadísticas dicen que más de 250.000 personas han disfrutado, y siguen disfrutando los sabrosos “piripis” (garbanzos) cosechados con familiar cuidado en los huertos de Cabañas de Polendos y cocinados con paciencia, mimo y mucho cariño en sus cocinas. Nada más sentarse todos los comensales se enfundan el babero de Casa Carola con el que se igualan en rango y condición, así que la liturgia de comer se vuelve algo sumamente igualitario en su acogedor y tradicional comedor.

La sopa se muestra consistente como mandan los cánones, aunque a este servidor le gusta con algo más de cuerpo, mientras que los tres sucesivos vuelcos que componen los inigualables garbanzos segovianos acompañados de piparras, cebolletas y salsa de tomate con comino, ajo y orégano; la fuente de verduras con patatas nuevas y finalmente las carnes, con su morcilla casera, chorizo de sarta, huesos de caña, tocino ibérico, carnes de añojo y pollo y las sabrosas puntas de jamón, servidos al centro de la mesa, hacen que el disfrute sea completo.

Una copa de cava, una croqueta casera, postre casero, café y chupito de licor completan el nutritivo y suculento menú de Casa Carola, y en un intento de combatir la crisis desde todos los frentes lo hace a un precio cerrado (IVA incluido) de 29€ por comensal. Este puede degustarse en los dos establecimientos todos los mediodías y, en Padilla, las noches de viernes y sábados.

Los vinos son un complemento indispensable para el buen yantar y en Casa Carola, con la aportación desinteresada del maestro y amigo José Peñín,  los comensales podrán disfrutar de una interesante relación de vinos.  A juicio del afamado crítico, al muy razonable precio de 10 euros  se pueden encontrar espléndidos caldos para maridar con esta potente comida que sin duda merece la pena probar. En ambos locales preparan el cocido envasado para llevar, y las sobremesas de mus son ya una tradición con el mismo arraigo que las legumbres que despachan en Casa Carola.

c/ Padilla, 54 – Local derecha – Tlf. 91.401.94.08

c/ Víctor Andrés Belaunde, 6 – Tlf. 91.458.31.59

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Archivado bajo Cocina castiza, Restaurantes

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