La Casona de Riaza, Marcelo y un cordero memorable

Marcelo Esteban realza la cocina Castellano Leonesa en su espectacular asador alojado en una casona del Siglo XVI del concurrido pueblo segoviano de Riaza, un pueblo segoviano de masiva afluencia por parte del público capitalino dada su estratégica situación a los pies de Somosierra, con la estación invernal de La Pinilla a escasos kilómetros de su centro neurálgico y con multitud de segundas residencias de la clase burguesa madrileña en sus afueras, lo que confiere a esta villa un carácter familiar y lúdico que los amantes de las escapadas sabrán apreciar, máxime en días invernales como los de ahora.

Junto a la regia iglesia y la cuidada plaza mayor del pueblo se levanta una antigua casa blasonada construida en el siglo XVI, y semejante construcción ha sido exquisitamente restaurada  por Marcelo Esteban para alumbrar uno de los Asadores de Castilla y León de mayor calidad entre los que hemos visitado.  La singularidad del edificio ya merece de por sí una visita, y los clientes que gozan de la confianza de Marcelo podrán admirar la capilla barroca del siglo XVII, con sus óleos, tallas de madera y frescos intactos gracias a la pasión de este hostelero.

Una vez traspasado el umbral del portalón de acceso a La Casona se accede a un local en el que se respira autenticidad por todos los costados, desde la sólida barra de madera del bar de entrada, al clásico comedor con techos artesonados y mobiliario rural. Marcelo nos recibe con el candor que aporta la sabiduría de una vida dedicada a la restauración, y la comida en su compañía, ilustrada con explicaciones impagables, se convierte en un placer que no se puede comprar, hay que ganárselo.

En la cocina opera José Ángel Alonso Esteban, y las preparaciones con setas que ambos gestores han ideado tienen ya fama entre la clientela asidua a La Casona de Riaza. Níscalos, Marzuelos, Gurumelos, Criadillas o Trompetillas en elaboraciones como el escabechado con cava, que consigue una melosidad encomiable gracias a la acción de las burbujas del espumoso, o un pil pil muy ligado, sorprenderán a los gastrónomos más avanzados. También son afamados sus codiciados cangrejos de río, pero su solomillo de cerdo blanco es un secreto que sólo los que han estado alguna vez saben que no pueden dejar de pedir.

Todo ello sin olvidarse de sus asados con denominación de origen, pues para algo Marcelo hace buen uso de muchos de los productos de la D.O Tierra de Sabor. El cabrito, el cochinillo y el cordero hacen así acto de presencia en la mesa con una sinceridad y un sabor alejado de los artificismos de los comedores más turísticos. Para los carnívoros más acérrimos, su gran selección de carnes rojas a la brasa de la sierra de Ayllón serán el plato soñado, y los más inconformistas siempre tendrán un pescado del día en escrupulosas preparaciones.

Los amantes de la cuchara encontrarán en La Casona de Riaza unos de las mejores judiones de Segovia que se pueden probar, dejando pequeñas incluso a las de Duque.  Los maridajes que se pueden hacer aquí son limitados, pues la bodega es uno de los puntos a mejorar por este gran asador, aunque algunos vinos de su bodega y clásicos de Ribera del Duero y Rioja cumplen con el expediente. Semejante festín gastronómico se completa con postres caseros como el Ponche Segoviano La Casona y otras exquisiteces  como la cuajada de leche de oveja churra con miel de espliego.

La Casona de Riaza
c/ de la Iglesia nº 5, Riaza, Segovia
Tlf: 921.551.082

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Archivado bajo Cocina sincera, Restaurantes

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