Archivo mensual: febrero 2012

La Casona de Riaza, Marcelo y un cordero memorable

Marcelo Esteban realza la cocina Castellano Leonesa en su espectacular asador alojado en una casona del Siglo XVI del concurrido pueblo segoviano de Riaza, un pueblo segoviano de masiva afluencia por parte del público capitalino dada su estratégica situación a los pies de Somosierra, con la estación invernal de La Pinilla a escasos kilómetros de su centro neurálgico y con multitud de segundas residencias de la clase burguesa madrileña en sus afueras, lo que confiere a esta villa un carácter familiar y lúdico que los amantes de las escapadas sabrán apreciar, máxime en días invernales como los de ahora.

Junto a la regia iglesia y la cuidada plaza mayor del pueblo se levanta una antigua casa blasonada construida en el siglo XVI, y semejante construcción ha sido exquisitamente restaurada  por Marcelo Esteban para alumbrar uno de los Asadores de Castilla y León de mayor calidad entre los que hemos visitado.  La singularidad del edificio ya merece de por sí una visita, y los clientes que gozan de la confianza de Marcelo podrán admirar la capilla barroca del siglo XVII, con sus óleos, tallas de madera y frescos intactos gracias a la pasión de este hostelero.

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Oroya, probando el Sushi wine en la Izakaya de Sikku

Oroya era el canasto de mimbre con el que los japoneses transportaban los alimentos de una orilla a otra en los cauces de sus ríos más caudalosos, y este término es el que el grupo Freixenet ha usado para denominar a su creación vinícola destinada a maridar de la forma más adecuada y genérica posible con la comida japonesa.

Las variedades que han usado para su elaboración son las uvas Torrontés y Pinot Noire, pretende ser un puente entre las culturas culinarias occidentales y orientales, y por todo ello se le denomina “Sushi Wine”, con la idea de ofrecer además al gran público una bebida alternativa a los más potentes sakes o tés orientales.

El Blanco Oroya es de una fina dulzura y de una mínima acidez, espléndido para acompañar al sushi. Hablamos de un vino afrutado y muy intenso con marcadas notas florales y regusto de frutas como peras, melocotones e incluso aromas de miel. Yo lo caté por primera vez el otro día en Sikku Izakaya, así que los descubrimientos fueron por partida doble.

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