Restaurante Boloco, para huir de San Valéntin en 2010

Seguramente la mitad de los enamorados de Madrid ya tienen pensado donde van a cenar la fatídica noche del día del Corte Inglés de San Valentín, pero si uno quiere escapar de locales plagados de velas y babosos y prefiere degustar, en compañía de sus amigos de siempre, una buena cocina de autor que apuesta constantemente por la renovación y la innovación, el restaurante Boloco debe ser una dirección a seguir. Con unos platos creativos y de cuidada presentación, en este apeadero gastronómico disfrutarán los cinco sentidos.  

Enmarcado en un local digno de revista de decoración en la castiza Plaza de Chamberí, las columnas de fundición, el ladrillo visto y las vigas originales forman parte de un cuadro moderno que, combinados con mobiliario y detalles constructivos modernistas le dan a este local un aire neoyorquino, enfatizado por las fotos y creaciones de Antonio Azzato, joven promesa artística que encuentra en Boloco su propia galería donde mostrar su obra.

Las dos columnas en forja dividen el espacio de Boloco en dos zonas bien diferenciadas, una para tapear y tomar copas con mesas altas y otra para comer con tableros al uso que cuentan con cómodas sillas. A estos espacios hay que sumar, en temporada, la animada terraza que colocan en el frente del local y que disfruta de la privilegiada localización que esta madrileña plaza dispone, siempre animada y con ese carácter de barrio que tanto se agradece.

La cocina de autor de Boloco tiene platos sugerentes, y la composición de la carta cambia con asiduidad para sorprender al respetable intentando adaptarse a la temporada. En este vaivén gastronómico las creaciones más sorprendentes suelen hacer acto de presencia, y no todo el mundo está preparado, pues las mezclas originales siempre tienen un hueco en su carta y no siempre encuentran al cliente atrevido. La base de los fogones es tradicional con influencias árabes y asiáticas que se encuentran en diversos platos, pero bebe de las fuentes mediterráneas.

A los entrantes empezamos con unas croquetas que ya dieron signos del esmero puesto en la cocina, pues de masa sedosa y sabor suave conviene pedir muchas más de una por cabeza. El salmorejo es potente y muy racial, perfecto para los muy andaluces, pero a la provoleta le sobraba el símil de foie añadido. No pudimos probar el humus ni otro preparado étnico por que se había agotado, pero la excelente  flor de huevo al aceite de trufa demuestra que la cocina dispone además de una técnica depurada en sus creaciones.

El taco de atún a la plancha bañado en salsa de soja con piedras de mostaza que yo degusté de plato principal viene en su punto justo de brasa y con gran personalidad de matices. El brick de pollo con salsa hindú (a base de curry) acompañado de patatas paja sorprende por su homogeneidad, y para los más tradicionales el corte de solomillo demuestra que el proveedor de carne es de total confianza.

En los postres la tarta de queso demuestra que un clásico bien manejado es una apuesta segura, tanto como el pastel de chocolate, una versión de la típica bomba con el centro líquido que viene acompañado de un helado de mandarina. La tarta de zanahoria deja de nuevo claras las influencias neoyorquinas.

El mayor punto a destacar como mejora necesaria de la cena fue la carta de vinos, ya que debido a un momento de tránsito se encontraban fuera de stock de todo tipo de referencias que no fueran un par de Riojas al uso y un Ribera joven sin atributos. La solución parece sin embargo inminente.

Ha quedado pendiente por tanto una segunda y tercera visitas para probar las afamadas carrilleras que Juan Pablo, el dueño, encarecidamente recomienda por su  intensísimo sabor, la hamburguesa con denominación de origen tan solicitada en esta casa o el foie con cebolla caramelizada, elogiado por Juan Pablo debido al fenomenal proveedor que ha encontrado, tierno, sabroso y con una preparación memorable.

Nosotros volveremos con tiempo y con muchas ganas, pero para los que andéis por la zona a diario no se puede pasar por alto su completo menú ejecutivo por 12,5 euros, una propuesta con tintes caseros que está triunfando entre los trabajadores de la zona.

Dirección: Plaza de Chamberí, 2

Teléfono: 915941728

Tiene Menú Diario.

Precio medio: 25€

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3 comentarios

Archivado bajo Cocina de mercado, Cocina ejecutiva, Cocina mediterrránea, Restaurantes

3 Respuestas a “Restaurante Boloco, para huir de San Valéntin en 2010

  1. elena

    pon esa logo en blanco sobre la foto, que no se ve! un beso

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