Llega el momento dieta

Quien más quien menos en estas fechas de celebración, jolgorio y desenfreno habrá sumado algún que otro kilo a la báscula así que, a más tardar cuando termine este fin de semana, llegará el momento de las buenas intenciones de todos los años para quitárselos de encima (aprovechando para desprenderse de alguno más incluso), una gesta que sólo se consigue con esfuerzo, ejercicio y una dieta saludable a largo plazo, nada de regímenes milagrosos que funcionan en dos días.

El primer paso es por lo tanto tomárselo con calma: no podemos pasar de comer pavo y turrón casi a diario, a alimentarnos de “brotes verdes” como único bocado. Tenemos que pasar de ingerir al modo animal a comer normal con lógica. Y si después de recuperar nuestros hábitos diarios, queremos hacer pequeños recortes para eliminar lo que nos sobra, alabado sea el señor.

Como maquinas que somos, naturales pero máquinas al fin y al cabo, la depuración a base de frutas, verduras, infusiones y agua son nuestros mayores aliados estos días, así que no deben faltar a lo largo de la jornada, tanto frescas, en ensalada, como cocinadas. Té verde o rojo, menta, poleo o manzanilla son otros brebajes que nos ayudarán a eliminar toxinas más rápidamente y a mejorar las digestiones, procesos todos ellos necesarios para recuperar el tono de cara al fin de las vacaciones.

Y eso por no ponernos serios y hablar de colesterol, tensión arterial y otros menesteres que requerirían de visita al matasanos… No se puede olvidar que lo que engorda y lo que no depende no sólo de los alimentos que ingerimos, sino de cómo, cuándo y dónde los comemos.

Hay que comer despacio, cuando tragamos con gula, sin tomarnos el tiempo necesario para saborear, masticar y tragar, los mecanismos neuronales que regulan la sensación de saciedad no despiertan y, por tanto, perdemos la noción de cuándo estamos llenos. Y hay que alimentarse de más a menos a lo largo del día. Tomar buenas cantidades en el desayuno, proporciones medias en la comida y minimizar la cena a una ración frugal es el mejor sistema para garantizar que nos vayamos a la cama con la mayor parte de las calorías ya consumidas. 

La realidad es que el desayuno es fundamental para una dieta sana y equilibrada. Es necesario para la salud, para rendir bien en el trabajo y en los estudios, para estar de buen humor y disfrutar del día que tenemos por delante. Y, además, desayunar mal o saltarse esta comida es sinónimo de kilos de más. 

Diversos estudios revelan que dejar al organismo sin alimento durante muchas horas, ralentiza el metabolismo para ahorrar calorías. O dicho de otro modo: el cuerpo se cree que no va a comer y guarda reservas por si acaso. No desayunar, engorda. Y sin embargo muy pocos lo hacemos bien. Así que no lo olvideís, una cuarta parte de las calorías diarias se tienen que ingerir en la primera comida del día. ¡Valor y al toro!

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