Espai Fortuny, tradición y saber hacer

Alrededor del Hotel Mas La Boella, 110 hectáreas de olivares. El olivo es el árbol-tótem del Mediterráneo. En La Boella recuperaron la aceituna arbosana, a punto de desaparecer atropellada por aceites petroleados. La Arbequina es la variedad más conocida de su plantación y cosechada cuando todavía tiene frutos verdes, es decir bicolor, sus notas de hierba verde, de hinojo y su dulzor con restos de piel de plátano en los aromas hacen que su contenido picor y su armoniosidad le hayan valido diversos premios a esta variedad de aceite.

La Arbosana es una variedad autóctona del Penedés recuperada que da como resultado un aceite más graso y picante que golpea los sentidos con su rugosidad. Es perfecto para verduras a la plancha pero o lo amas o lo odias. La Koroneiki es una variedad griega que viene a completar la oferta con su carácter picante y astringente que lo hacen perfecto para carnes a la plancha. Como se cosecha en verde, su recolección es posterior a las otras dos variedades y las enriquece en aromas y potencia.

Esta finca entre Tarragona y Reus es una bolsa de oxígeno. A lo lejos, las señales de humo de las petroquímicas, aullando como cafeteras y la silueta de Port Aventura, un dragón dormido por el clima invernal en el que nos encontramos. Los patronos de este campo romano –porque todo en Tarragona es romano, aunque sea de espíritu– decidieron relacionar el reposo con la extracción del líquido. Masía del siglo XII, almazara, 13 habitaciones de lujo para viajeros que huyen del invierno lampante.

El restaurante es el Espai Fortuny, en recuerdo de Mariano Fortuny y Madrazo, hijo de Mariano Fortuny y Marsal, pintor de Reus. Se comprende el vínculo entre apellido y entorno. El comedor, que gobierna Amalio Merino, está inspirado en el estudio del artista. Escenógrafo, fotógrafo, modisto, en una vitrina exhiben uno de sus trajes plisados, desgajado de una túnica griega.

A favor del chef, Manuel Ramírez, la técnica (bravo por esa esferificación de aceituna de La Boella), la cocción puntillosa en el bacalao confitado con crema de gamba roja y en el cochinillo con parmentier. Triunfa y exalta cuando sirve el plato Arbosana, elaborado con verduras del huerto, o con el bizcocho de aceite arbequina y helado de leche de oveja.  

Formado en la escuela de Sevilla este cocinero ofrece un menú basado en el aceite que sorprenderá a los gourmets más sibaritas por su calidad y actualidad. La esferificación de la oliva mostrada en la aceituna verde liquida, el bacalao confitado con arbequina, la coca de ventresca de atún con escalibada, el calamar de costa de Tarragona, el gallo de corral pata negra con polenta, o el cochinillo asado a baja temperatura son sólo algunos de los platos que este restaurante con estética neoclásica nos regala para acabar de deleitar a los sentidos, que en este paraíso gastronómico se ven sometidos a una sobreexposición de estímulos.

El Hotel Mas La Boella ha sido seleccionado como alojamiento distinguido del año por la guía Gourmand mientras que el restaurante Espai Fortuny ha conseguido el mismo galardón en su categoría.

Espai Fortuny

Dirección: Autovía Tarragona-Reus (T-11), Km. 12. La Canonja (Tarragona).

Teléfono: 977 77 15 15

Web: http://www.laboella.com

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Archivado bajo Aceite de Oliva, Cocina mediterrránea, Cocina sincera, Hoteles

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