Archivo mensual: febrero 2009

Raíz de Guzmán 2004, esencia de Ribera

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Páramo de Guzmán presenta la nueva añada de su vino de autor, un monovarietal 100% Tempranillo de elaboración artesana y producción limitada que representa la esencia más pura del generoso terruño del Alto Duero, de una añada calificada como excelente en la Ribera del Duero y de la uva tinta más popular de España. Raíz de Guzmán 2004 es un vino de alta gama elaborado por Ignacio Figueroa, Director Técnico de la bodega, con la asesoría del prestigioso Ignacio de Miguel. Tras haber obtenido el Premio Tempranillo de Plata 2008 en el concurso Internacional de Vinos Tempranillos al Mundo celebrado en París el pasado mes de junio y el Premio Mezquita de Plata en el XIV Cata-Concurso de Vinos Ciudad de Córdoba, Raíz de Guzmán 2004 sale al mercado en edición limitada de 7.207 botellas para deleitar a los sentidos más refinados, cosmopolitas y hedonistas con su complejidad aromática y refinado sabor. 

 

Páramo de Guzmán es una joven bodega de la Ribera del Duero que apuesta por la elaboración de vinos en pequeñas cantidades, de alta calidad y a precios muy razonables. La joya de la casa, su Raíz de Guzmán, es una iniciativa de Ignacio de Miguel, producido y diseñado a partir de sus criterios y gustos personales, e Ignacio Figueroa, alma máter de la bodega, quien ha aportado para su elaboración su experiencia en prestigiosas bodegas de las distintas regiones vitivinícolas. Raíz de Guzmán sólo se elabora cuando la añada es excelente, cuidando cada detalle para ofrecer un vino de alta gama, desde su elaboración, que conjuga tradición y artesanía con las técnicas más modernas, hasta el vanguardista diseño de su botella de cristal negro y de su etiqueta. Raíz de Guzmán 2004 está elaborado con uvas procedentes de un viñedo de cepa vieja de más de 50 años de edad y cuya producción no supera los 2.500 kilos por hectárea. La recolección de la uva se realizó de forma manual, seleccionando cuidadosamente cada racimo antes de entrar en los depósitos, y su crianza ha sido en barricas nuevas de roble francés durante 17 meses.

 

El resultado es un vino muy llamativo, de gran concentración e impresionante sabor. Visualmente, presenta un atractivo color rojo picota con irisaciones amoratadas de capa alta, limpio y muy brillante. En nariz es muy complejo y persistente, destacando la madurez de la uva con aromas de frutas (ciruela negra), ligeros tostados, notas de café, fondo mineral, tonos especiados y hierbas aromáticas. En boca es untuoso, sabroso, bien armado con un cuerpo de nobles taninos y una sensación de fruta negra madura, notas de cacao, mentoles, grano de café, amplio y muy persistente, y, por vía retronasal, aparece un fondo de crianza en madera de gran calidad. Tanto su sabor como su aroma presentan marcados tonos minerales, captados del terruño por la raíz de la vid,  lo que convierte a Raíz de Guzmán, y así lo sugiere tanto su nombre como el diseño de su etiqueta y los colores grisáceos de su botella,  en la máxima expresión del terruño ribereño. Raíz de Guzmán 2004 ya puede adquirirse en las mejores tiendas especializadas del país por un precio aproximado de 32 €.

 

Páramo de Guzmán (Carretera de circunvalación R30, Roa, Burgos. Tel.    947 541 848   ) cuenta con 25 hectáreas de viñedo propio y con un parque de 750 barricas de roble francés, americano y húngaro que se renuevan cada 3 años. La bodega produce unas 220.000 botellas al año entre su Raíz de Guzmán y otros cuatro vinos: tres tintos, reserva, crianza y barrica, y un rosado. Además, aunque la creación de la bodega Páramo de Guzmán se produjo en 1998, bajo esta marca se elabora desde hace más de 20 años el queso de leche cruda de oveja churra más premiado y prestigioso del país. La marca cuenta además con un acogedor hotel y un restaurante de cocina regional.

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Mumbai Massala, exotismo y encanto

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Sigue siendo el restaurante indio más fashion de la capital, y ahora vuelve a sorprender a sus parroquianos con una original propuesta contra la crisis y la rutina con el Menú Bollywood, que recoge en forma de tapas y raciones las especialidades culinarias que triunfan en los restaurantes más chics de Mumbai (Bombai), capital de la segunda industria cinematográfica más importante del planeta y escaparate de las últimas tendencias en la India, y las ofrece maridadas con cervezas indias de importación, así que he decidido acercarme una vez más al mundo de las especias y la carne cocinada en el típico tandoor (horno de barro donde se cocinan los alimentos previamente macerados, dándoles un sabor especial). Desde su apertura hasta hoy los hermanos Viroomal ofrecen una opción culinaria distinta y de calidad a precios que, con los nuevos menús, resultan hasta asequibles. Fueron pioneros en la capital en introducir la auténtica cocina india del noroeste combinada con el método Dum Pukt, de larguísimas y sabias cocciones a fuego lento, que fue la de los nababs del norte de la India a partir de finales del siglo XVIII, con el genuino horno tandoor, naturalmente, y que se basa en el tiempo pausado para preservar la pureza de los alimentos.  

 

Enriquece esta gran apuesta su decoración que, a cargo de Ignacio García Vinuesa y Juan Sobrino, transporta al comensal a un mundo casi de leyenda: como si fueran cuadros saris de seda bordados a mano y ornamentados con pedrería cuelgan de las paredes, otros saris de distintos colores tapizan las sillas de armazón plateado, incluso el techo está recubierto por una camba confeccionada con tela de sari bordada; el suelo es de mármol verde claro con incrustaciones de mosaico artesonado, y todo especialmente traído de la India y con mucho encanto. Para tamizar este exceso de colorido, el beige impera en las paredes estucadas, en los manteles de organza con cristalitos incrustados y en la vajilla. 

 

La cocina india, del norte refinado al sur vegetariano, es una de las más grandes del mundo y entre las referencias de la carta se distinguen algunas exquisitas elaboradas en Tandoor  como el Murgh Kastoori Kebab (piezas de pollo condimentadas con yogurt y aromáticas especias verdes), platos que aparecen en la mesa con una bonita presentación en handy–sydcri, como unas pequeñas fondues de cobre. En el apartado de los curries (platos aromatizados con una mezcla de especias) destacan Murgh Korma (suave curry de pollo en una salsa de frutos secos y azafrán delicioso) o el tradicional Rogal Gosht (jugosos trozos de cordero cocinado a fuego lento con especias). Entre los Naans (pan de harina de trigo preparado al Tandoor) sobresalen el Naan con queso y el Peshwari, preparado con frutos secos. En cuanto al arroz, se utiliza el clásico de la India, el basmati, de grano largo, estrecho y muy aromático. La materia prima y la ejecución son de primera, y lo ratifican platos como las samosas (esa suerte de empanadillas/croquetas) de carne, el citado rogan josh (perfectas las especias, tierno el cordero) y un helado kulfi tradicional. La carta de vinos es suficientemente extensa para no perderse en jardines ajenos, y el otro día maride con un gran Jumilla que elevo a categoría de gran evento la velada. 

 

Mumbai Massala cuenta, además, con Snack Bar, un ambiente independiente con horario de apertura más amplio y una decoración inspirada en la industria del cine indio -la más grande del mundo, conocida como “Bollywood”-, colgando en sus paredes carteles de películas del cine indio de toda la vida. En el Snack Bar se pueden degustar los entrantes que se ofrecen en la carta, tomar el aperitivo o una copa al salir del trabajo, y escuchar música india moderna. Es el lugar ideal para comenzar un viaje gastronómico con algunas de las cervezas indias o los tes masala o de menta, que también se pueden tomar en el restaurante.

c/ Recoletos, 15. 30-35 €. Telf: 914357194

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Bristol Bar

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Yo no he estado en Bristol en mi vida, y la idea que tengo de la cocina inglesa la verdad es que está bastante marcada por clichés llenos de tópicos y por las visitas que hice en mis tiempos de estudiante con poca plata en el bolsillo, y si bien Londres es una ciudad cosmopolita donde uno puede encontrar absolutamente de todo en cualquier plano, la media nacional en cuanto a variedad y calidad gastronómica en la Gran Isla yo creo que deja mucho que desear si la sometemos a comparaciones Europeas.

 

Con eso y con todo el sábado, dichoso día de San Valentín, me arme de valor para llevar a mi Santa a cenar y decidí arriesgar y probar el Bristol Bar, un coqueto restaurante “neobritish” que emula el ambiente de esta ciudad del suroeste de Inglaterra en el centro de Madrid, con una atrevida decoración a base de inmensas fotos de la Reina Victoria y de Churchill junto con una impresionante lámpara en la sala y una propuesta gastronómica que basa su diferenciación en su inigualable carta de Ginebras, la surtida bodega que Ellie Baker, enóloga y dueña, ha confeccionado con abundantes referencias internacionales, como el correcto Quinta do Mouro 2004 portugués con el que cené, y una cocina que tiene toques mediterráneos sin huir de los platos clásicos ingleses como el Roast Beef o las fish and chips.

 

Sito en la bonita calle Almirante, aquí nada más entrar hay que “gintonizarse” con alguna de las combinaciones que puedas imaginar de sus 60 ginebras, marcas algunas totalmente desconocidas (la Hendricks ya está demodé) y Fever Tree, lo más en agua tonificada procedente de la india. Respecto a la comida para la ocasión del sábado habían preparado un menú especial que era correcto en planteamiento y ejecución con unos postres dignos de elogio, pero a diario hay propuestas de este tipo y los platos son de buenas proporciones para compartir. Me quedé con ganas de probar la hamburguesa con foie, una opción perfecta para un jueves de oficina que me reservo para disfrutar de su ambiente relajado con música a la moda. Los fines de semana sirven un ‘english breakfast’, un ‘brunch’ o un roastbeef con todos sus acompañamientos, y de postre hay selección de quesos ingleses acompañado de ‘crackers & pickles’. Estamos en un mundo global así que disfrutemos.

 

c/Almirante, 20, Telf: 91.522.4568, precio medio:30€

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Vuelve el lujo asiático

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Tse Yang ya era un templo para los amantes de la cocina China refinada pero la remodelación que ha sufrido el famoso restaurante oriental del Hotel Villamagna, reformado por completo, le proporciona un nuevo espacio más moderno sin perder un ápice del encanto que le caracteriza, gracias a su esmerada decoración con profusión de madera natural de la Amazonía esculpida manualmente por ebanistas de Shangai, las delicadas porcelanas chinas y los tapices artesanos, todo ello bajo las directrices del Fengh Sui y con telas del renombrado Jim Thompson y sedas salvajes de la colección Sahco.

 

Según Miguel Ángel García , el director, su carta sigue siendo la de siempre, al igual que el equipo de cocina, pues con ella consiguen romper por completo la falsa imagen de los fogones chinos con una propuesta impactante, pero se ha mejorado la oferta de vinos con una selección de vinos más completa obra del antiguo sumiller, Fernando Ortiz, que ha incorporado un buen número de champagnes por ser el caldo que mejor marida con la alta cocina china, incluyendo referencias de pequeños distribuidores y a la que se unen una selección de los mejores tes y cervezas chinos.

 

Chiu Kam Hoi, jefe de cocina, apuesta por las mismas delicias chinas que han convertido a Tse Yang en el máximo exponente de la alta cocina china del país y destacan su selección de Dim Sum Gourmet, uno de los platos más míticos de China elaborados con foie, chatka, huevas de salmón, boletus, langosta o trufa blanca; los platos al vapor, como el arroz de jazmín con hoja de loto, las costillas con judías negras o los langostinos con cebolleta y, por supuesto, la estrella de la casa, el pato lacado al estilo Pekín, cuya elaboración a pie de mesa supone todo un espectáculo para el cliente.

La semana pasada maride su menú degustación en muy grata compañía con un Naia bien frío, de los mejores blancos de rueda que he probado, y la verdad es que el placer fue completo. Comida, decoración, servicio, todo rayo a gran altura.  El de Villamagna fue el primer restaurante de la cadena Tse Yang, perteneciente al Grupo Café Saigón, que abrió sus puertas en Madrid hace ya 12 años. Actualmente cuenta con otro restaurante ubicado en el Casino de Torrelodones y con un salón Tse Yang en el restaurante café Saigón del hotel Meliá Castilla.  Qué gran apuesta por la continuidad.

 

El horario es de lunes a jueves de 20:30 a 02:00 horas, viernes y sábado hasta las 3 de la mañana y el precio medio de la carta es de 60€.  Pº Castellana, 22. Tel.:    91 587 12 34  

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ARCO y gastronomía

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La cocina invade últimamente hasta el último de los rincones de nuestra vida diaria, y un año mas la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ARCO) cuenta con una propuesta gastronómica de vanguardia plasmada en pequeñas obras de arte culinarias para deleitar a galeristas, coleccionistas e invitados al evento. El célebre cocinero Juan Mari Arzak y la división de Catering del grupo Bokado, capitaneada por los hermanos Mikel y Jesús Santamaría, trasladan su cocina en miniatura a este evento mediante una selección de platos y pinchos innovadores, inspiradas muestras de cocina de autor, subrayadas por una original puesta en escena. Esta excelencia gastronómica puede saborearse hasta el próximo domingo en la Sala VIP Hyundai, un espacio exclusivo de 800 m2. de corriente cosmopolita y sofisticada.

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Martúe Chardonnay 2008

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Bodegas Martúe presenta en edición limitada la nueva añada de su monovarietal 100% Chardonnay, un blanco intenso y sorprendente procedente de la finca El Casar de La Guardia. Fermentado en un 78 % en depósito de acero inoxidable a baja temperatura, mientras que el 22 % restante se fermentó en barricas nuevas de roble francés en las cuales el vino ha permanecido sobre sus lías durante 2 meses y medio realizándose un battonage diario de cada barric, de la vendimia de 2008 se han embotellado 15.397 botellas bordelesas en diciembre de 2008.

 

En su cata se aprecia un brillante color amarillo alimonado y un intenso y sorprendente aroma desde el primer momento, con claros recuerdos de fruta blanca muy madura y melón. Con el movimiento aparecen ligeros recuerdos de pastelería y una fruta más punzante, piña. En boca tiene un gran equilibrio, donde conviven en armonía la frescura y lo sabroso, con unas notas de fruta fresca, pera, y una perfecta acidez que preceden a un paso largo, untuoso y cremoso, que rematan en un ligero amargor, que mantiene un largo y rico sabor. Un gran chardonnay para hoy y a medio plazo.

 

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