
Durante tres días se ha celebrado en el Pabellón La Pipa de la Casa de Campo la actividad gastronómica más exclusiva de nuestro país, para «ver y ser visto» dicen los entendidos, el Club Millésime III edición. Incesante movimiento de cocineros, jefes de sala, público, barmans preparando cócteles, cortadores de jamón, cocineros preparando a «pie de obra» ante el comensal deliciosas delicatessen han sido las notas dominantes de este fenomenal evento al que no he podido acudir a pesar de la invitación facilitada por Pernod Ricard.
Creo que el sector está suficientemente harto de congresos y ferias así que una iniciativa de este tipo es de agradecer sobremanera. En sus ocho mil metros cuadrados diseñados por el estudio madrileño James & Mau ha habido tres comedores de diseño diverso que esperaban con sus mejores galas a los 700 comensales que han llenado las salas para probar los platos de uno de los mejores planteles de cocineros del país. El empresario y presidente del Club Millésime, Manuel Quintanero, lo tiene muy claro: «Contra la crisis la única y mejor receta es la imaginación. Las cosas atractivas y diferentes venden. El mercado es mucho más selectivo y va a aquello que es distinto».
El evento ha sido fundamentalmente profeciosal, pero por la tarde, el público llano (previo pago de 100 euros€) ha tenido la oportunidad de asistir a este montaje lúdico-gastronómico que es Millésime. Hedonismo en estado puro. Eso si aburrimiento no van a encontrar en ningún momento. La Exposición Fotográfica «Vinos de España de Don Quijote», pasearse por los stands del país invitado, Portugal, o de la Comunidad de Castilla-La Mancha, otra de las novedades es un placer que merece la pena acometer. 1.600 personas al día demuestran lo acertado de esta iniciativa, sin duda. Chin, chin.
